El deseo siempre esta presente en nosotros, es lo mágico, envolvente, abstracto e incontrolable. Es lo que hace que el mundo no dé vueltas siempre en el mismo sentido, que se detenga, gire al revés y dé bote. Es algo muy superior a lo que puede significar una necesidad o una demanda.
Sin embargo, la expresión de un deseo nunca esta completa pues siempre queda una “algo” que no logramos especificar. Una sensación, una palabra, un gesto que se desliza y sobra, o no es exactamente lo que quiere decir, o le falta cierta definición o simplemente ni siquiera se acerca a lo que sentimos. Un deseo nunca puede ser expresado por completo en palabras : EL DESEO ES UN MUNDO INEXISTENTE EN LA REALIDAD.
El deseo no puede ser satisfecho, es constante en su presión y eterno en el tiempo. Por lo tanto, la realización del deseo no consiste en “satisfacerlo”, sino en reproducirlo como DESEO: deseo lo que no tengo y no logro tener.
En el camino que llevamos recorrido encontramos muchas imágenes que nos evocan cosas indefinibles, sensaciones que no podemos dejar por más que miremos estas imágenes. Son recuerdos, ensoñaciones, momentos, lugares que nos llaman a desear estar ahí, en ese lugar y momento. Ellas quieren hacer de ese momento una realidad instantánea. Ese es el deseo, lo que cada imagen fotográfica provoca en nosotros. Deseamos lo que la imagen nos provoca, que en definitiva no es más que el deseo de vivir la imagen...
Esta obra es publicada bajo una licencia Creative Commons.